Japón triunfa en La Catedral del Flamenco

2011年02月

 日本には3000ものフラメンコ教室があり、教室に通う生徒は10万人以上にのぼります。
 今年開催50周年を迎えたフラメンコで最も権威ある大会の1つ、カンテ・デ・ラス・ミナス(ラ・ウニオン)では丹羽暁子が日本人初となる準決勝に進出しました。
 この大会によって、日本で芸術としてのフラメンコ文化が浸透し、受け継がれているということが明らかになりました。


Niwa Akiko, concursante japonesa en 50 Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión / Clara de la Flor


Y no es para menos porque Japón tiene ya 3.000 escuelas y más de 100.000 alumnos. El Festival de La Unión en su 50ª aniversario quiso resaltar la gran labor de difusión que Japón ha hecho y sigue haciendo por el arte jondo. Además, el año pasado, Japón se estrenó en el concurso con la presencia en la semifinal de la bailaora Niwa Akiko.
Para la mayoría, flamenco es sinónimo de Andalucía. Pero esta vez nos desplazamos por la costa del Mediterráneo hacia el Norte. Desde Andalucía, pasamos a Murcia y descubrimos que allí guardan un importante tesoro: los cantes de Levante.
El Festival de Cante de las Minas es una apuesta valiente por el flamenco más hondo. La Unión, en Murcia, lucha desde hace 50 años por la conservación de los cantes mineros, y el pasado año fue recordado por su cartel. Paco de Lucía, Enrique Morente o Miguel Poveda fueron algunos de los artistas que actuaron en el escenario del Antiguo Mercado Público, lugar donde se celebra el festival desde 1978.


Paco de Lucía, uno de los mayores guitarristas españoles durante su actuación en el Festival en 2010 / Clara de la Flor


EL ORIGEN: UN PUEBLO MINERO
Los cantes mineros son las señas de identidad cultural de La Unión. Este pueblo minero llegó a tener alrededor de 40.000 habitantes en el siglo XIX. La mayoría de ellos eran inmigrantes andaluces que venían a trabajar a la mina. En esta época abundaba el dinero y había muchos cafés cantantes y tabernas. Allí empiezan a escucharse los primeros cantes mineros y las letras que hablan del duro trabajo de los mineros. Pasan los años, los cantes mineros adquieren su propia identidad y cada “palo” (cada ritmo dentro del flamenco) tiene su propio nombre. Los cantes mineros son: la minera, la cartagenera, la petenera, las tarantas y los tarantos.
En 1961, Juanito Valderrama actuó en La Unión. El cantante se salió de su repertorio habitual y cantó una cartagenera. El público protestó porque quería escuchar sus canciones más comerciales. Valderrama, molesto, declaró: “Parece mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto”.
Algunos amantes del flamenco que estaban entre el público le contaron lo sucedido al alcalde. Entonces, el alcalde puso en marcha el Concurso de Cante de las Minas, para evitar la pérdida de estos cantes mineros.


Niwa Akiko / Clara de la Flor


EL CONCURSO
El Festival Internacional de Cante de las Minas se divide en dos bloques: el concurso y las galas. Los concursantes se presentan a las pruebas durante todo el año y finalmente sólo unos pocos concursan en las semifinales, que duran cuatro días. Por primera vez, una bailaora japonesa estuvo entre los semifinalistas.
El concurso más importante es el de cante, después está el concurso de guitarra, el concurso de baile y el más nuevo es el concurso de instrumento flamenco. En la última edición, Ana Monchón, una niña de sólo 15 años, cautivó al público con una voz exquisita. Sin embargo, el primer premio del concurso, La Lámpara Minera, fue para Miguel Ortega, cantaor de 35 años.


Fachada del Mercado Público, donde se celebra el Festival / Clara de la Flor


LAS GALAS Y EL FESTIVAL
A la entrada del Antiguo Mercado Público, hay casetas donde el público puede cenar y donde se pueden comprar todo tipo de cosas relacionadas con el flamenco, sobre todo, libros y CDs. El ambiente es muy especial porque los artistas se sientan tranquilamente en los mismos lugares que su público. El lugar es entrañable. Los grandes del flamenco, gente que actúa en los escenarios más prestigiosos del mundo, bajan hasta el escenario de La Unión para ofrecer a un público entregado y entusiasta su cante, música y su baile. Ninguno de ellos tiene suficientes palabras para agradecer a este festival lo que ha hecho por el flamenco en general y por algunos de ellos en particular. El maestro Paco de Lucía ya era un artista de fama internacional cuando el festival inauguró su concurso de guitarra. Para los cantaores Miguel Poveda y Mayte Martín, y para el bailaor Israel Galván, ganar el concurso ha sido muy importante para su carrera.
En el 50 aniversario, lo mejor del mundo del flamenco estuvo en La Unión. Y no sólo músicos, bailaores y cantaores, sino también escritores, críticos, y hasta el director de cine Carlos Saura. El festival fue todo un éxito. Sus sillas, todavía de plástico, estuvieron llenas todos los días. En 2010, cincuenta años después de la creación del festival, en La Unión se demostró que el flamenco está vivo, que sigue su camino y que la libertad en sus formas hoy se recibe con los brazos abiertos.

Clara de la Flor
Revista Punto y Coma