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Daniel Arrieta
ダニエル・アリエタ
Daniel Arrieta, español de Madrid, es economista y psicólogo. También ha vivido en Brasil y estudiado Literaturas Hispánicas en Estados Unidos. Actualmente enseña español y cultura hispánica en la Universidad Ritsumeikan y en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto, Japón, donde ejerce de examinador jefe de los exámenes DELE del Instituto Cervantes. Escribe periódicamente un blog en español e inglés sobre Japón en su página web http://www.danielarrieta.com

スペイン、マドリッド出身。
経済学者、心理学者。
ブラジルに住んでいた経験もあり、スペイン語文学をアメリカ合衆国で学ぶ。
現在は、立命館大学と京都外国語大学でスペイン語及びスペイン語文化を教えている。また、京都外国語大学で実施されているセルバンテス協会のDELE試験では試験官長を務める。 また、自身のホームページ、http://www.danielarrieta.comには、スペイン語・英語の2ヶ国語で日本についてのブログを定期的に執筆。

Mapa de los sonidos de Tokio: Japón a través de los ojos de Isabel Coixet

2011年5月

 『死ぬまでにしたい10のこと』で一躍有名になったイサベル・コイシェ監督の最新作『ナイト・トーキョー・デイ』(原題:Mapa de Los Sonidos de Tokio)。昼は築地で働き、夜は殺し屋に変貌するという2つの顔を持つリュウが、暗殺の標的であるスペイン人男性ダビと恋に落ちる作品である。スペインのゴヤ賞を何度か受賞し、日本でも知られているカタルーニャ出身の女流監督の過去の作品を振り返りながら、日本独自の風景や音をふんだんに盛り込み、コイシェ監督の目に映る日本を描きだした最新作を紹介、解説。

El filme Mapa de los sonidos de Tokio abre con una secuencia desconcertante: un grupo de hombres de negocios japoneses y occidentales cenan sushi sobre los cuerpos desnudos de bellas modelos blancas. Un alto ejecutivo japonés muestra su descontento y su asistente, Ishida San le contesta: “Debemos encajar en la idea que tienen de nosotros. No es la única forma de hacer negocios pero sí la más rentable”. Esta crítica un tanto explícita a las expectativas de exotismo que europeos y americanos tenemos sobre Japón, paradójicamente se puede aplicar de igual manera a la propia película, que acaba siendo un repertorio de clichés e imágenes que sorprenden al turista primerizo en el país de los váteres automáticos, de los ramen que se sorben haciendo ruido, del pachinko, de los cerezos en flor, del karaoke, de los móviles y las siestas en el metro, de los perritos con ropa y paraguas, de los suicidios y de los love hotel: todo tiene cabida en esta película, hasta guiños al teatro del absurdo para denunciar el borreguismo de la sociedad japonesa. Isabel Coixet, su directora, confiesa que la idea de la historia le surgió a partir de la gira de promoción en Japón de su anterior e intimista La vida secreta de las palabras (2005). En una de sus escapadas como turista por la ciudad intentó hacerle una foto a una joven trabajadora en la lonja de pescados, y esta se negó a ser retratada. A partir de ahí, la publicista, guionista y directora de cine con varios premios Goya en su haber convirtió el gesto de aquella joven en una vida trascendente de asesinos a sueldo, venganzas y pasiones; pero todo ello, en el marco de un Tokio más propio de una guía de viajes y fotografía artística que en el de la ciudad real y con personas reales que es.


Entrevista en Harajuku (Tokio)

La trama queda definida casi desde un primer momento: Ryu, trabajadora de la lonja, es contratada para asesinar a David, un español que tiene un negocio de vinos en Tokyo. ¿El motivo? La ex novia de este, Midori, se ha suicidado, y el padre de ella quiere venganza. Los dramas personales de cada individuo, muy al estilo Coixet, quedan configurados siempre en pareja: Nagara San y Midori, Midori e Ishida San, Midori y David, David y Ryu, Ryu y el viejo que graba los sonidos de la ciudad. Y la muerta, Midori, que sólo aparece en foto, se convierte en la pieza clave del puzle humano que representa la película, como una versión japonesa de Laura Palmer en Twin Peaks (1990) de David Lynch. Tal vez lo más logrado es el sufrimiento de Nagara San, padre de Midori, el cual se debate entre la venganza y la locura para lograr superar la muerte de su hija. El cine de Coixet tiene muchas referencias a la muerte de los hijos o a la separación de los mismos, como en la conmovedora Mi vida sin mí (2003), que catapultó a la directora a la fama, y en la que cuenta cómo a una joven madre le es diagnosticado un cáncer terminal y comienza a dejar grabados largos mensajes de voz para los cumpleaños de sus hijos en los próximos años.


Seagaia Ocean Dome (Miyazaki)

Sergi López, premio César al mejor actor en 2001 e inicialmente más conocido en Francia que en España, aporta el personaje de un español tosco, ramplón y poco creíble a la trama. En los últimos años magníficamente encasillado en papeles de villano, como en Dirty pretty things (2002), de Stephen Frears, o en la oscarizada El laberinto del fauno (2006), de Guillermo del Toro, la directora no ha sabido dotarle de un personaje a la altura de sus dotes interpretativas. En el caso de Rinko Kikuchi, la chica muda de Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu y papel por el que fue nominada a un óscar, es como si el mismo personaje hubiera crecido y se hubiera colado en la película de la directora catalana: se trata de una chica introvertida a niveles casi patológicos –al igual que la Hanna de La vida secreta de las palabras (2005)- a la que Coixet intenta dotar de un aura de misterio que no termina de cuajar, especialmente por su inverosímil doble vida o cuando se deja seducir por el carpetovetónico David. Las tórridas escenas sexuales que protagonizan ambos escandalizan más por la asimetría de la pareja y por el afán de transgredir que por el contenido de las mismas, pero amenizan la línea argumental, que sin ellas, quedaría demasiado estática. La elección del hotel del amor con habitación en forma de vagón de metro para sus encuentros amorosos es el enésimo “topicazo” de la directora pero hay que reconocer que Isabel Coixet puede haber sido uno de los motivos del aumento del turismo español a Japón a pesar de la caída del euro en el pasado año. Aún así, por culpa de su excesiva atención a la fotografía y del poco trabajo con el guión, a Sergi López le han tocado decir cosas como: “Me hubiera gustado, no sé, conocerte en otro momento de mi vida, habría sido bonito. Me gustas y me doy cuenta de que no sé nada de ti…”.

Pero no todo en esta película, candidata a la Palma de Oro en Cannes, es fallido. El narrador, un anciano amigo de Ryu que recoge los sonidos y los ruidos de la ciudad, me parece un gran acierto y le da un toque literario al filme en forma omnisciente. El viejo aísla sonidos de la misma manera que aísla las historias de las personas para poder contarlas. Y los sonidos y sus silencios, apoyados por una banda sonora excepcional –Edith Piaf en versión japonesa, Enjoy the silence de DePeche Mode, y la penetrante One Dove de Antony and the Johnsons, entre otras– se convierten en un último personaje que suaviza los dramas humanos y prepara para el sacrificio final. La estética con la que se nos muestra la ciudad también tiene un valor artístico indiscutible, así como la técnica cinematográfica de la Coixet y las referencias al cine de Kurosawa. Pero como dice el viejo narrador, “Intento no pensar en lo diferentes que podrían haber sido las cosas entre ellos, porque es demasiado tarde, quizás fue demasiado tarde desde el principio”, e imagino la relación entre Isabel Coixet, el Japón que tiene en su mente, y el Japón de la vida real.

Daniel Arrieta


Abrazos gratis en Harajuku (Tokio)



Shibuya de día (Tokio)



Shibuya de noche (Tokio)