Autor del artículo

Fernando Cid Lucas
フェルナンド・シッド・ルカス
カセレス出身 1979年生まれ。 バジャドリッド大学、19世紀の英国・フランスの紀行文における日本のイメージの受容についての調査グループの調査員をつとめている。日本文化に関する書籍を約10冊ほど執筆、編集しており、Studi Ispanici, Revista de la Universidad de Antioquía o Japan Spotlight等の著名な雑誌にも100以上の記事を提供。スペイン、ドイツ、ポルトガル、アイルランドの大学で行われている100以上の講演や学会での発表経験があり、現在は17世紀に日本に赴任したエストレマドゥラ出身のフランシスコ会修道士、Pedro de Burguillosの年代記の校訂版に取り組んでいる。

(Cáceres, 1979) Es investigador y secretario del Grupo de Investigación Reconocido de la Universidad de Valladolid sobre la Recepción del Imaginario Japonés en la Literatura Inglesa y Francesa de Viajes del Siglo XIX y, asimismo, miembro de la Asociación Española de Orientalistas de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito y coordinado una decena de libros sobre cultura japonesa; publicado un centenar de artículos en revistas tan prestigiosas como Studi Ispanici, Revista de la Universidad de Antioquía o Japan Spotlight. Ha pronunciado más de un centenar de conferencias en universidades españolas y de Alemania, Portugal o Irlanda. Actualmente trabaja en la edición crítica de la relación del franciscano extremeño Pedro de Burguillos, destinado en Japón en el s. XVII.

Hanami más allá del Japón: El regalo oriental del Valle del Jerte

2012年05月

 Valle del Jerteは、渡りヅルがその美しさに見とれて運んでいた食料を落としたと伝わる場所です。実は、日本から遠く離れたこの地にも桜があり、昔から人々は花見を楽しんできました。ところ変わっても“花見”はやはり同じであるようです。近代化の進んだヘルテの街に残る大自然の中での花見、訪れてみてはいかがですか。


Hace poco tiempo me contaron, durante una breve visita al Valle del Jerte, que una pequeña grulla que se despistó durante su primera ruta migratoria llegó hasta el norte extremeño desde el Lejano Oriente. En su pico guardaba unas pocas cerezas que había atesorado por si le llegaba a faltar el alimento. Al parecer, cuando la grulla volaba sobre el Valle y contemplaba lo hermoso de éste, abrió su pico asombrada y, descuidando las guindas que allí tenía, cayeron todas a tierra. Dicen que la grulla permaneció sola hasta el fin de sus días, pero feliz y recordando Japón en los cerezos que habían crecido en ese lugar, fuertes y bellos.

En párrafo aparte -y para que el lector haya tenido tiempo de disfrutar de esta tierna historia- diré ahora que otro buen jerteño, buen conocedor de esta tierra, me confesó que esa historia es bastante reciente, apenas si tendrá veinte o treinta años, y que, tal vez, se ha puesto de moda entre los habitantes por la cada vez mayor pujanza del turismo japonés en dicha zona. Siendo pragmáticos, a fin de cuentas, tampoco está mal que de algo tan conveniente como es el turismo haya surgido de la tradición oral vernácula una historia en la que se unen éstas y aquéllas tierras.

De lo que no hay duda es de que, como decía, cada año son más los japoneses que llegan hasta Cabezuela, Navaconcejo o Tornavacas para disfrutar del hermoso espectáculo del hanami extremeño a finales de cada marzo. En efecto, al igual que sucede en Japón, también aquí existe esta costumbre. Todos los que hemos crecido en la provincia de Cáceres recordamos con cariño las excursiones de fin de semana con nuestras familias para ver la floración y la caída de las flores de cerezo en el Valle, aun cuando nada sabíamos de esta idéntica práctica en el lejano Imperio del Sol Naciente.

Ahora, unos años después, me doy cuenta de que el fin es el mismo en ambos lugares: pasar un tranquilo día en familia, comer juntos, jugar hasta caer rendidos los más pequeños mientras los mayores conversan despreocupados… Todo al amparo de un paraje sin igual y arropados por las lentas cascadas de hojas rosadas que, en ocasiones, se cuelan sobre el mantel o en nuestros platos.

Con el paso del tiempo la zona ha sabido prosperar y adecuarse a las nuevas necesidades. Las infraestructuras han mejorado notablemente, se han multiplicado las casas rurales y la oferta gastronómica, potenciándose los productos típicos, tales como la trucha común, la castaña, la miel y la omnipresente picota.

El turista japonés encontrará, igualmente, aspectos muy del gusto de su cultura, como el recoleto hotel-balneario “Valle del Jerte”, en donde el huésped podrá gozar de la calma en un entorno sin par, rodeado de castañares, encinas o quejigos.

La invitación ya está hecha, ahora sólo falta que vengan aquí y disfruten. ¡Bienvenidos al Valle!

Fernando Cid Lucas


Para saber más:
Flores Del Manzano, F. (1993): Andar por el Valle del Jerte, Madrid, Penthalon.
http://www.vallecereza.com


Cerezos en flor. Valle del Jerte